martes, 26 de enero de 2016

Trabajamos para hacer felices a las personas

He dedicado gran parte de mi vida laboral a hacer felices a otras personas, menos a mi y mis ganas de hacer mis propias cosas, emprender mis proyectos profesionales, me paso mis 8 horas de trabajo tratando de quedar bien con mi jefe y las personas que integran el organigrama de esta dependencia.

¿Por qué lo hacemos?  Primero por miedo, miedo a perder el empleo, miedo a no quedar bien, miedo al fracaso, todo en esta vida está reglamentado por el miedo. Esa forma de control social que rige nuestras vidas.

Todo nuestro esfuerzo es para que otras personas se luzcan con nuestro trabajo, son esas personas quienes quedan bien, nosotros somos sólo mano de obra intelectual y técnica barata. Trabajamos para hacer felices a otras personas y lo peor es que somos concientes de eso pero nada hacemos para dejar de hacerlo o para cambiarlo.

Dedicamos nuestro tiempo para otras personas, que al final no van a estar ahí para cuando tu los necesites, porque en el fondo no les importas, sólo quieren que cumplas con tu trabajo, te "pongas la camiseta" y des más del 100% en la empresa o dependencia en la que estés y no reclames, que para eso te pagan o mal pagan según sea el caso.

No importa las horas de esfuerzo, las horas nalga en la oficina, el calor de la calle, las horas extras que tienes que quedarte, los fines de semana que tienes que trabajar, las cuatro paredes de tu oficina y un montón de personas que están en las mismas condiciones que tu, serán tus compañeros por todo el tiempo que estés en esa situación, podrás cambiar de jefes pero tu labor va a seguir siendo la misma: trabajar para hacer felices a otras personas

¿Vale la pena?


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