viernes, 26 de mayo de 2017

Es viernes y los godínez lo saben

Escribo este texto un viernes por la tarde, cuando ya muchos anhelan que sea la hora de salida e irse corriendo con los amigos a algún bar de la ciudad y tomar alcohol y olvidar todos los problemas del trabajo y de la vida familiar, un escape inmediato que ciegue el estrés y las angustias de la semana. 

Los viernes por la tarde son quizá el día más esperado por todas las personas asalariadas que trabajan en una oficina, con un horario de 9 a 6 de la tarde, con pago quincenal y que es feliz comiendo garnachas de la esquina. Porque esa es su realidad, todos los días. Pero los viernes es especial porque desde la mañana se siente esa emoción de que por fin ha llegado ese día, los viernes es el día de la felicidad, de la sonrisa, de ponerte de buenas, de llegar al trabajo y pasar horas esperando para poder salir y olvidarte de todo, no importa que el próximo lunes regreses a tu triste realidad, con montón de trabajo que nunca acaba, con tu quincena que ya no te alcanza, con tus deudas persiguiéndote, con los problemas que llevas años arrastrándolos. 



Pero es viernes, te olvidas de todo, hoy se vale quitarte la corbata, salir a bailar y relucir tus mejores pasos, es viernes y toca ver a los amigos e irte a jugar billar con ellos, es viernes y toca ver a tu hermosa novia y escaparse ambos a un espacio íntimo para... bueno ya saben para qué, es viernes y los compañeros de trabajo te invitan a tomar unas yardas en una terraza bar que está en el centro de la ciudad, no importa que te gastes media quincena. 

Y así sucesivamente todos los viernes de cada semana, de todos los meses, de los años y años que van pasando, mientras su aburrida rutina pasa con el tiempo y se hacen viejos,  más serios, más cansados, la rutina no cambia, llegan los viernes para alegrar su miserable vida, para tener un momento de descanso, aunque llegue el sábado y estén más cansados que nunca, más agotados porque el cuerpo ya no resiste como antes, ya no, ya han pasado los años y estos cobran factura. 

Después podría otro post sobre la tortura que les representa a un asalariado godínez el que llegue el domingo por la noche y el lunes por la mañana, el terrible regreso a su realidad, ese es otro tema que da para mucho, un capítulo que se les repite semana tras semana, pero por ahora hoy es viernes, hoy es el gran día, la espera terminó, este día nos apuramos lo más rápido para acabar con todos nuestros pendientes  y poder concluir temprano, se acerca las 3 de la tarde y ya es el momento de partir, de decir, adiós, buen fin de semana, nos vemos el lunes, byeeeee.  

Es patético....



miércoles, 27 de enero de 2016

Ya no me gusta mi trabajo

A todos nos debe de pasar lo mismo en algún momento de la vida laboral, ya no nos gusta nuestro trabajo, se perdió toda esa pasión que había al inicio y las ganas con la que realizabamos nuestrad actividades diarias se han ido.

Quizá es la monotonia, la rutina de todos los días, llegar a una zona de confort donde prácticamente tienes todo resuelto y donde ya no hay más para adelante, has llegado al tope de donde tienes que llegar, así piensa uno. Y sin embargo seguimos trabajando ahí y no hacemos nada por cambiar esta situación, por miedo al cambio.

Seguramente a tí te ha pasado esto, porque sabes que en el fondo las cosas ya se estancaron, las cosas ya no van a cambiar y porque sabes que tu puedes hacer mejor las cosas y no lo haces porque ya todo te aburre, se te hace pesado y andas sin ánimo de nada. 

Como si una vela poco a poco se apagara.
Así nos sentimos

Lo que me queda claro es que es tiempo de cambiar todo, dejar este trabajo que ya me agobíar y no caer en lo mismo, otro trabajo que unos años termine siendo lo mismo de frustrante.

martes, 26 de enero de 2016

Trabajamos para hacer felices a las personas

He dedicado gran parte de mi vida laboral a hacer felices a otras personas, menos a mi y mis ganas de hacer mis propias cosas, emprender mis proyectos profesionales, me paso mis 8 horas de trabajo tratando de quedar bien con mi jefe y las personas que integran el organigrama de esta dependencia.

¿Por qué lo hacemos?  Primero por miedo, miedo a perder el empleo, miedo a no quedar bien, miedo al fracaso, todo en esta vida está reglamentado por el miedo. Esa forma de control social que rige nuestras vidas.

Todo nuestro esfuerzo es para que otras personas se luzcan con nuestro trabajo, son esas personas quienes quedan bien, nosotros somos sólo mano de obra intelectual y técnica barata. Trabajamos para hacer felices a otras personas y lo peor es que somos concientes de eso pero nada hacemos para dejar de hacerlo o para cambiarlo.

Dedicamos nuestro tiempo para otras personas, que al final no van a estar ahí para cuando tu los necesites, porque en el fondo no les importas, sólo quieren que cumplas con tu trabajo, te "pongas la camiseta" y des más del 100% en la empresa o dependencia en la que estés y no reclames, que para eso te pagan o mal pagan según sea el caso.

No importa las horas de esfuerzo, las horas nalga en la oficina, el calor de la calle, las horas extras que tienes que quedarte, los fines de semana que tienes que trabajar, las cuatro paredes de tu oficina y un montón de personas que están en las mismas condiciones que tu, serán tus compañeros por todo el tiempo que estés en esa situación, podrás cambiar de jefes pero tu labor va a seguir siendo la misma: trabajar para hacer felices a otras personas

¿Vale la pena?